2017 01 24 Supongo que me eclipso con gran facilidad

 

2017 01 24

Supongo que me eclipso con gran facilidad. Con diferentes retos abiertos, todos compatibles y encaminados en la misma dirección; a veces por lo mismo de siempre te eclipsas.

Lo mismo de siempre es el humo, la niebla espesa… dejándome de metáforas: el puto tabaco.

Mis lágrimas no estarían tan secas como para poder llorar de la risa, mis articulaciones no resonarían como las bisagras de baúl enterrado hace cientos de años, mi sonrisa inundaría las mañanas frías de invierno con su inusual encanto, la temperatura de mis carnes volvería a su estado natural (ahora invernal), mi sistema circulatorio no parecería una autopista congestionada en plena acción de gracias, mis dedos índices volverían a tener su pigmentación natural, mi piel morena desprendería un aroma menos nauseabundo, mi sensación de rabia contenida desde que amanezco desaparecería…

Son muchos los inconvenientes de tener un cigarro todo el día en la mano.

Dicen que el tabaco tiene más de 4000 sustancias cancerígenas, son más las razones por las cuales deberían prohibirlo en el mundo.

Los 24.400 millones ganados en 2016 por las tabacaleras frente a los más de 4 mil millones de sobrecoste que suponemos los fumadores para la sanidad española (en un cálculo a la baja, con datos verídicos) no es dinero. Valen más los beneficios sacados a nivel mundial y el negocio que generan que un triste impuesto como otro cualquiera, que al fin y al cabo pagamos todos cada mes en nuestra nómina.

Veis, ya me estoy eclipsando. Se apodera de mí la oscuridad. En este caso disfrazada de excusas gubernamentales y capitalistas. Podría ser también por no haber encontrado en el portal de Sacyl ningún banner que tenga la opción de “Ayuda para dejar de fumar”. Cualquier excusa es buena para no afrontar la realidad, para seguir oliendo a mierda todo el santo día.

Y si, no tengo fe en mí. La palabra fe ya me da repelus de por sí. Confianza es mejor, pero tampoco la tengo, me eclipso, me acomodo en mi propia anquiloso en la idea de que no y supongo que es lo más fácil, aunque me traiga alguna que otra discusión, dolor de cabeza o dolor muscular; siempre será menor que los problemas que se presentarán el día D: ansiedad, depresión, tensiones musculares, dolores estomacales, irritabilidad… mil.

Eclipse total.

Puffff, menuda final de mañana soleada y fría al mismo tiempo.

Rezar no va conmigo, ya lo hace mi madre por media humanidad. Esperemos que el precioso fenómeno del eclipse se difumine. De momento he pedido cita con el médico de cabecera, puede hacer más, podía haber hecho menos. Paso a paso.

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